Cómo adaptar tu cartera al ciclo económico

Aprende a diseñar una estrategia de inversión capaz de adaptarse a expansión, desaceleración, recesión y recuperación económica.


¿Cómo diseñar una estrategia de inversión adaptada a diferentes ciclos económicos?

Invertir no consiste únicamente en elegir buenas empresas, fondos o ETFs. También implica entender que la economía atraviesa diferentes etapas y que cada una de ellas puede afectar de manera distinta a los mercados financieros.

Durante una fase de expansión, las empresas suelen beneficiarse de un entorno de crecimiento y mayor actividad económica. Cuando llega una desaceleración, el consumo y la inversión pueden perder fuerza. En una recesión, los beneficios empresariales pueden deteriorarse y aumentar la incertidumbre. Posteriormente, la recuperación puede abrir de nuevo oportunidades en determinados activos y sectores.

Esto no significa que un inversor tenga que cambiar constantemente su cartera intentando anticipar el siguiente movimiento económico. De hecho, tratar de predecir con precisión los ciclos puede resultar extremadamente difícil.

La clave consiste en diseñar una estrategia de inversión suficientemente flexible y diversificada para afrontar diferentes escenarios, sin depender de acertar exactamente cuándo comienza o termina cada fase.

Una cartera construida pensando únicamente en un escenario económico puede sufrir cuando las condiciones cambian. En cambio, una estrategia que tenga en cuenta renta variable, renta fija, liquidez, diversificación geográfica y diferentes sectores puede estar mejor preparada para afrontar periodos de crecimiento, inflación, desaceleración o crisis.

En este artículo veremos cómo identificar los principales ciclos económicos, qué características tiene cada uno y cómo puede adaptar un inversor su estrategia sin caer en decisiones impulsivas.


¿Qué es un ciclo económico?

Un ciclo económico representa las diferentes etapas por las que atraviesa la actividad económica de un país o de una región a lo largo del tiempo.

Aunque la duración y las características de cada ciclo pueden variar considerablemente, normalmente se habla de cuatro grandes fases:

  1. Expansión.
  2. Pico o madurez.
  3. Desaceleración o recesión.
  4. Recuperación.

Estas etapas no funcionan como un reloj.

Una economía puede permanecer durante mucho tiempo en expansión, sufrir una desaceleración breve o experimentar una recesión especialmente profunda.

Además, diferentes países pueden encontrarse en fases distintas al mismo tiempo.

Por ejemplo, Estados Unidos puede estar creciendo mientras una economía europea atraviesa una desaceleración. Esto es especialmente importante para los inversores que mantienen carteras internacionales.


Las cuatro fases principales del ciclo económico

1. Expansión económica

La expansión suele caracterizarse por un aumento de la actividad económica.

Durante esta fase pueden producirse:

  • Crecimiento del PIB.
  • Mayor consumo.
  • Aumento de la inversión empresarial.
  • Mejora del empleo.
  • Incremento de los beneficios corporativos.
  • Mayor confianza de consumidores y empresas.

Cuando las empresas venden más y aumentan sus beneficios, las bolsas pueden beneficiarse.

Sin embargo, una expansión prolongada también puede generar presiones inflacionistas.

Si la demanda aumenta rápidamente y la economía se aproxima a su capacidad máxima, los bancos centrales pueden comenzar a endurecer la política monetaria.

Esto puede marcar el inicio de una transición hacia una etapa diferente del ciclo.

¿Cómo puede comportarse una cartera durante la expansión?

En términos generales, la renta variable suele tener un papel importante porque las empresas pueden beneficiarse del crecimiento económico.

Algunos sectores cíclicos también pueden experimentar un comportamiento favorable, especialmente aquellos relacionados con consumo, industria, materiales o determinados servicios.

Sin embargo, no significa que haya que concentrar toda la cartera en acciones cíclicas.

Una estrategia diversificada continúa siendo importante incluso durante las fases favorables.


2. Madurez o fase de máximo crecimiento

A medida que la expansión avanza, el crecimiento puede comenzar a moderarse.

La economía continúa creciendo, pero algunos indicadores empiezan a mostrar señales de normalización.

En esta fase pueden aparecer:

  • Tipos de interés más elevados.
  • Inflación persistente.
  • Menor crecimiento del crédito.
  • Valoraciones bursátiles elevadas.
  • Mayor prudencia de las empresas.
  • Reducción progresiva del ritmo de crecimiento.

Este periodo puede resultar especialmente complicado para los inversores porque el mercado puede seguir subiendo mientras la economía comienza a mostrar señales menos favorables.

Además, las bolsas no reaccionan únicamente a la situación actual.

Los precios incorporan expectativas sobre los beneficios futuros, los tipos de interés y las condiciones económicas que los inversores esperan para los próximos meses.

Por eso, una economía que todavía crece no garantiza que la bolsa vaya a seguir subiendo.


3. Desaceleración y recesión

Una desaceleración aparece cuando el crecimiento económico pierde intensidad.

Si el deterioro se intensifica y la actividad económica disminuye de manera significativa, puede producirse una recesión.

Durante estas fases suelen aumentar las preocupaciones relacionadas con:

  • Desempleo.
  • Beneficios empresariales.
  • Impagos.
  • Consumo.
  • Inversión.
  • Crédito.
  • Deuda corporativa.

Las empresas más sensibles al ciclo económico pueden experimentar una reducción considerable de sus beneficios.

También puede aumentar la volatilidad de las bolsas.

¿Significa que hay que vender todas las acciones?

No.

Este es uno de los errores más frecuentes de los inversores particulares.

Una recesión puede provocar fuertes caídas bursátiles, pero vender después de una caída importante puede significar convertir una pérdida temporal en una pérdida definitiva.

Además, los mercados suelen anticiparse a la economía real.

Es posible que las bolsas comiencen a recuperarse antes de que los datos económicos muestren claramente el final de una recesión.

Por eso, intentar salir exactamente en el máximo y volver a entrar exactamente en el mínimo es extremadamente complicado.


¿Qué ocurre durante una recuperación económica?

La recuperación comienza cuando la actividad económica vuelve a mejorar después de una fase de debilidad.

Puede aumentar:

  • El consumo.
  • La inversión empresarial.
  • El empleo.
  • La producción.
  • La confianza.
  • El crédito.

Los beneficios empresariales pueden comenzar a recuperarse y determinadas empresas cíclicas pueden experimentar fuertes mejoras.

Para los mercados financieros, esta etapa puede ser especialmente relevante porque las cotizaciones suelen anticipar la recuperación de los beneficios.

Una empresa puede comenzar a subir en bolsa antes de que sus resultados hayan mejorado significativamente si los inversores creen que la recuperación llegará.

Por este motivo, los mercados financieros y la economía real no siempre se mueven al mismo tiempo.


¿Por qué los ciclos económicos afectan a las inversiones?

El principal motivo es que el ciclo modifica las condiciones en las que operan las empresas y los mercados.

Una empresa necesita clientes, financiación, trabajadores y proveedores.

Si la economía crece, puede aumentar la demanda de sus productos.

Si la economía entra en recesión, esa demanda puede disminuir.

Al mismo tiempo, los bancos centrales suelen modificar los tipos de interés en función de las condiciones económicas y de inflación.

Esto tiene consecuencias directas sobre el coste de financiación y sobre el atractivo relativo de diferentes activos.

Por ejemplo, unos tipos elevados pueden presionar las valoraciones de determinadas acciones, mientras que unos tipos más bajos pueden favorecer determinadas inversiones de renta variable y renta fija.


El papel de los bancos centrales en los ciclos económicos

Los bancos centrales son fundamentales para comprender la relación entre economía y mercados.

Cuando la inflación es demasiado elevada, pueden utilizar una política monetaria más restrictiva para intentar reducir las presiones sobre los precios.

Cuando la economía se debilita y la inflación lo permite, pueden adoptar una política más flexible.

Los inversores siguen especialmente de cerca:

  • Tipos de interés oficiales.
  • Expectativas sobre futuras decisiones.
  • Inflación.
  • Comunicados de los bancos centrales.
  • Condiciones de crédito.
  • Evolución del mercado laboral.

Por eso, diseñar una estrategia adaptada a los ciclos económicos requiere entender que la política monetaria puede modificar el comportamiento de los activos incluso antes de que cambien los datos económicos.


¿Cómo afecta cada ciclo a las diferentes inversiones?

No todos los activos reaccionan igual ante las distintas fases económicas.

ActivoExpansiónDesaceleraciónRecesiónRecuperación
AccionesFavorableVariablePresiónPuede mejorar
BonosVariablePueden ganar atractivoPueden actuar como estabilizadorVariable
EfectivoMenor potencialMayor utilidadLiquidez defensivaPuede perder atractivo
Materias primasPuede favorecerVariablePuede caerPuede recuperarse
InmobiliarioPuede mejorarSensible a tiposPuede sufrirPuede recuperarse

La tabla representa tendencias generales, no reglas universales.

El comportamiento real dependerá de factores como inflación, tipos de interés, valoración, oferta y demanda, situación geopolítica y características concretas de cada activo.


¿Cómo diseñar una cartera para diferentes escenarios?

Una estrategia sólida no debería intentar adivinar exactamente el siguiente ciclo.

En lugar de eso, puede construirse pensando en diferentes escenarios.

Por ejemplo:

Escenario de crecimiento

La economía mantiene un crecimiento saludable y la inflación está controlada.

En este contexto, la renta variable puede tener un papel destacado.

Escenario inflacionario

Los precios aumentan con fuerza y los bancos centrales mantienen una política restrictiva.

Aquí puede ser importante controlar la duración de la renta fija y analizar activos capaces de soportar mejor la inflación.

Escenario recesivo

La actividad económica disminuye y aumenta la incertidumbre.

La liquidez, determinados bonos de calidad y una cartera diversificada pueden adquirir mayor importancia.

Escenario de recuperación

La economía comienza a mejorar y los beneficios empresariales se recuperan.

La renta variable puede beneficiarse de la mejora de las expectativas.

El objetivo no es acertar qué escenario ocurrirá, sino evitar que una cartera quede completamente expuesta a uno solo.


La importancia de la diversificación

La diversificación es probablemente una de las herramientas más útiles para invertir durante diferentes ciclos económicos.

Una cartera diversificada puede distribuir el riesgo entre:

  • Diferentes empresas.
  • Sectores.
  • Países.
  • Monedas.
  • Clases de activos.
  • Vencimientos de bonos.

Esto permite reducir la dependencia de un único escenario.

Por ejemplo, un inversor que posee exclusivamente empresas tecnológicas puede obtener excelentes resultados durante determinados periodos, pero también sufrir una corrección importante si las valoraciones del sector caen.

Una cartera con exposición a diferentes sectores puede reducir ese riesgo de concentración.


¿Qué sectores suelen ser más sensibles al ciclo?

Los sectores cíclicos dependen en mayor medida de la situación económica.

Entre ellos pueden encontrarse:

  • Automoción.
  • Industria.
  • Materiales.
  • Viajes.
  • Ocio.
  • Determinados segmentos del consumo.
  • Construcción.

Cuando la economía crece, estos sectores pueden beneficiarse de una mayor demanda.

Pero durante una recesión pueden sufrir una reducción considerable de sus ingresos.

En cambio, determinados sectores defensivos suelen tener una demanda más estable.

Entre ellos pueden encontrarse:

  • Alimentación.
  • Servicios básicos.
  • Salud.
  • Productos esenciales.

Esto no significa que los sectores defensivos sean siempre mejores.

Su comportamiento dependerá también de sus valoraciones y de las condiciones específicas del mercado.


¿Qué papel tiene la renta fija?

Los bonos pueden desempeñar una función importante en una cartera adaptada a diferentes ciclos.

Sin embargo, tampoco están libres de riesgo.

Cuando los tipos de interés aumentan, los precios de muchos bonos existentes pueden caer.

Cuando los tipos disminuyen, determinados bonos pueden beneficiarse.

Por eso, además del tipo de bono, hay que analizar su duración, calidad crediticia y vencimiento.

Una cartera de renta fija diversificada puede utilizar diferentes vencimientos para evitar depender completamente de un único escenario de tipos.

Bonos de corta duración

Suelen presentar menor sensibilidad a los movimientos de tipos que los bonos de duración elevada.

Bonos de larga duración

Pueden experimentar movimientos de precio más pronunciados ante cambios en las rentabilidades del mercado.

Deuda corporativa

Añade riesgo de crédito, ya que la situación financiera de las empresas emisoras puede deteriorarse durante una recesión.


¿Por qué la liquidez también es importante?

El efectivo suele ofrecer una rentabilidad potencial inferior a los activos de riesgo a largo plazo, pero proporciona una ventaja fundamental: liquidez.

Disponer de una parte de la cartera en instrumentos líquidos puede permitir al inversor afrontar gastos inesperados sin tener que vender acciones durante una caída.

Además, proporciona margen para aprovechar oportunidades cuando determinados activos cotizan a precios más atractivos.

Sin embargo, mantener demasiado efectivo durante muchos años también puede perjudicar el crecimiento del patrimonio debido a la inflación y al coste de oportunidad.

Por eso, la cantidad adecuada dependerá de las necesidades y circunstancias de cada inversor.


¿Conviene cambiar la cartera cada vez que cambia el ciclo?

En general, no.

Cambiar completamente una cartera cada vez que aparecen señales de desaceleración puede generar costes, impuestos y decisiones emocionales.

Además, identificar el momento exacto en el que una economía pasa de expansión a recesión resulta complicado.

Una estrategia más razonable puede consistir en establecer previamente una asignación de activos y revisarla periódicamente.

De esta manera, el inversor no necesita tomar decisiones precipitadas cada vez que aparece una noticia negativa.


El rebalanceo como herramienta para adaptarse

El rebalanceo consiste en devolver la cartera a los porcentajes establecidos originalmente cuando los movimientos del mercado han provocado desviaciones.

Imaginemos una cartera formada por:

  • 70 % renta variable.
  • 30 % renta fija.

Después de una fuerte subida bursátil, la distribución puede convertirse en 80 % acciones y 20 % bonos.

El rebalanceo permitiría volver progresivamente al objetivo establecido.

Esto tiene una ventaja importante: obliga al inversor a vender parcialmente aquello que ha aumentado mucho y comprar aquello que ha quedado por debajo de su peso objetivo, siempre que la estrategia y las circunstancias lo justifiquen.

No intenta predecir el ciclo.

Simplemente mantiene la cartera alineada con el nivel de riesgo previamente elegido.


¿Cómo utilizar los ETFs para adaptar una cartera?

Los ETFs pueden facilitar la diversificación porque permiten acceder a numerosos activos mediante un único producto.

Un inversor puede utilizar ETFs para obtener exposición a:

  • Índices globales.
  • Acciones estadounidenses.
  • Acciones europeas.
  • Mercados emergentes.
  • Bonos gubernamentales.
  • Bonos corporativos.
  • Sectores concretos.
  • Materias primas.

Sin embargo, utilizar muchos ETFs no significa necesariamente estar mejor diversificado.

Dos productos diferentes pueden tener una exposición muy similar.

Por eso, es fundamental analizar qué contiene realmente cada fondo y comprobar si existe concentración en determinadas empresas, países o sectores.


¿Qué estrategia puede seguir un inversor principiante?

Para alguien que está comenzando, intentar anticipar cada fase del ciclo económico puede complicar innecesariamente la inversión.

Una alternativa puede ser construir una cartera diversificada, mantener una exposición coherente con su horizonte temporal y utilizar aportaciones periódicas.

Las aportaciones periódicas permiten invertir cantidades de forma recurrente independientemente de que el mercado esté subiendo o bajando.

Esto no elimina el riesgo de pérdidas, pero puede reducir la dependencia de acertar un único momento de entrada.

Además, facilita mantener la disciplina durante periodos de volatilidad.


¿Qué indicadores pueden ayudar a identificar el ciclo?

No existe un indicador perfecto.

Los inversores pueden observar conjuntamente diferentes variables:

  • PIB.
  • Inflación.
  • Tasa de desempleo.
  • Producción industrial.
  • Ventas minoristas.
  • Confianza empresarial.
  • Curva de tipos.
  • Beneficios corporativos.
  • Condiciones de crédito.
  • Tipos de interés.

Lo importante es no interpretar un único dato de manera aislada.

Una subida del desempleo puede ser relevante, pero será mucho más informativa si coincide con una caída de la actividad industrial, menor consumo y deterioro de los beneficios empresariales.

Los ciclos económicos se identifican mejor utilizando diferentes señales que intentando encontrar un único indicador capaz de predecir el futuro.

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